miércoles, 15 de julio de 2009



COMPETITIVIDAD PRIMERO QUE COMPETENCIA
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David Cardona

cInEmA phOtOgrAphy & cOntEnts dEvElOpmEnt

Consejo Departamental de Cinematografía de Antioquia CDCA

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El contexto global de los procesos de cooperación y de inversión para el cine han de ser concebidos desde la aspiración de la transformación de los sectores para trascender así, el nivel del mejoramiento organizacional como propósito del líder en la figura de productores y directores además de todos los agentes de la cadena de suministro y valor del cine. La decidida acción de agentes comprometidos técnica y participativamente, es un paso imprescindible para intervenir proactivamente el proceso de configuración del sector y hacer del uso de los recursos públicos y privados para el cine, una gran oportunidad nacional desde una perspectiva estratégica y participativa con democracia y sobre todo, transparencia.
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Hablando de cine colombiano, puede haber más películas; pero no hay miradas y las imágenes son dispersas y amañadas muchas de ellas; sólo caricaturas y esbozos de una realidad no penetrada o que no interesa impregne a los realizadores y mucho menos a los actores de una nación sin historia cinematográfica, más allá de la realización conciente de unos pocos. La historia de un país sin estudios cinematográficos como antecedente y con una televisión que no se ha arriesgado a hacer uso de una gramática cinematográfica en sus productos, ni a darle salida a obras cinematográficas de colombianos, son hechos que cuentan a la hora de sopesar las acciones para salir del atraso que deviene de la falta de una política estatal racional en favor de los realizadores.
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Así, el modelo actual no trasciende de modo definitivo, la promoción de esquemas que favorecen la producción como objetivo de una ejecución presupuestal de unos fondos que se distribuyen cada año. Así mismo, los realizadores siguen trabajando aisladamente, dejando a un lado la formulación de estrategias conjuntas en pro de acopiar la inagotable reserva en imágenes que esperan a ser capturadas en las metrópolis y en las zonas rurales de Colombia de un modo sistémico y metódico que parta de la elaboración juiciosa de un guión técnico y la ejecución eficiente de presupuestos sin dejar de lado las propuestas estéticas que se suponen subyacen a tan gran emprendimiento como es toda obra cinematográfica. Así, es posible visionar que la dinámica del cine nacional sigue apuntando más a la hechura de películas, muchas de ellas soportadas en un modelo ejecucionista con los dineros públicos en nombre de una cinematografía nacional inexistente.
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Los indicadores de éxito se los pueden llevar los fondos de apoyo en la medida en que proveen medios para hacer películas, pero el deleite del público y el placer estético en torno al cine nunca podrá ser subsidiado aunque se le pagara a la gente por ir a las salas. Es necesario que se den las condiciones para que la estética y la factura sean un factor común y cotidiano en la producción de películas colombianas con o sin los subsidios estatales. Competitividad primero que competencia.
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El propósito central de este logro es representar a los Productores y desarrollar el Plan de Acciones propuesto con especial énfasis en el desarrollo de la cadena de suministro del sector. Se establece como prioritario dar continuidad al trabajo desde la Red Audiovisual Luis Alberto Álvarez Córdoba In Memoriam y hacer de Medellín un cluster de la cinematografía con énfasis en Antioquia como centro de producción de filmes de factura y con temática internacional en el eje Vancouver, New York City, Los Angeles, Miami, La Habana, San Juan de Puerto Rico, Mexico DF, Panama City, Caracas, Cartagena, Medellín, Bogotá, Cali, Quito, Lima, La Paz, Rio, Buenos Aires, Punta del Este y Santiago de Chile entre otras metrópolis del hemisferio.
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Tres acciones entre otras ya emprendidas en asocio con otros agentes se acoplarán dando extensión a:- La consolidación de una plataforma de cooperación y negocios entre integrantes del sector a nivel de IC & VT global.- Rueda de Negocios Medellín y Antioquia.- Establecimiento de un biosistema para una comunidad y plataforma digital para gestión de procesos asociados a la generación de la imagen y complementarios al cine.Además se propenderá por el establecimiento del eje Iberoamérica, Resto de Europa, India -Bollywood e independientes-, Asia y Japón además de la región Pacífico y África, como parte de la estrategia global de integración del sector para las cinematografías no angloparlantes en el eje Medellín, Rio, Martinica, Quebec, Montreal, Portugal, Galicia, Berlin, Budapest, Paris, Varsovia, Bucarest y Roma, además de ciudades del medio oriente entre otras.

¡Muchas Gracias!



David Cardona
cInEmA phOtOgrAphy & cOntEnts dEvElOpmEnt
Representante Productores
Consejo Departamental de Cinematografía de Antioquia 2009 - 2011.
Medellín Cinema Cluster, Antioquia a Place for the World.

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A mrcardona&mrstobon@companion

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lunes, 12 de enero de 2009

PARADISE NOW Ser Joven en Palestina

Take from Paradise Now by Warner Independent Films



PARADISE NOW
Ser Joven en Palestina y la Crónica de un Dilema en Medio de la Discrepancia Narrado como una Secuencia de Imágenes de una Realidad Nacional e Íntima


Our desert has no limit, our hearts and souls no rest.
Rumi
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La primera tarea de un intelectual es saber qué es lo que pasa, una tarea, sin duda, muy ardua.
Alexander Cockburn
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"La humillación desde luego es una cosa horrible, da origen a sentimientos de venganza,
de ira, de violencia, sentimientos nacionalistas y de rechazo a todos los que le humillan.
Y desde luego está muy claro que no puedes impulsar el desarrollo democrático de un país
bomardeándolo y matando a sus habitantes porque eso demoniza la democracia de la misma
manera que demoniza los agresores. Entiendo todo eso muy bien. Pero por otro lado
no se pueden justificar todos los problemas de oriente con el argumento de la humillación"
Orhan Pamuk
Escritor Turco en Entrevista con Rosa Montero
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Para mi padre quien me enseño a entender
coherentemente la realidad y las imágenes
como representación de ésta desde nuestro primer
televisor después de mi primera película de cine.

David Cardona

Ser joven en Palestina, jugar y amar o trabajar en sus calles es una experiencia que supera la impresión que dejan las imágenes que transmite la televisión o los reportes noticiosos de la media. Para quienes nacieron o habitan los territorios palestinos, como también se les llama; así como los nativos que se encuentran en otras latitudes, su territorio adolece de serias condiciones que en modo alguno pueden ser comunicadas por los encuadres y modos de registro propios del trabajo de producción de los contenidos y formatos televisivos. Para los demás; todos aquellos que ajenos a esta realidad, habitan otras latitudes, el drama pasa cada día como una sucesión de imágenes de un conflicto que se suma a tantos otros frente a las pantallas de sus televisores entre apuntes noticiosos y comerciales.


EL AUTOR Y LA PERSPECTIVA DE PARADISE NOW

Hany Abu-Assad, realizador holandés de origen palestino nacido en Nazareth en 1961, se establece en Holanda Septentrional en 1980 y fundaría diez años después, en 1990 su productora, la Ayloul Film Productions. Realiza Het 14de kippetje -El pollito 14- en 1998; le sigue Nazareth 2000 en el año 2000 y Al-Quds fī yawm ājar -Jerusalén, un Nuevo Día- en 2002, nominada internacionalmente como Rana´s Wedding -La Boda de Rana- y Ford Transit en 2003. Hany Abu-Assad sorprendería en 2005 con la realización del argumental Paradise Now, El Paraíso Ahora, que le mereciera el reconocimiento con el Óscar a la mejor película extranjera.


Allende a la permanente emisión de imágenes noticiosas referidas a Palestina sancionada por la pobreza como territorio en conflicto y un Israel de modernos edificios e infraestructura, Paradise Now aborda temas de directa incidencia para la juventud, los ciudadanos palestinos y el mundo en general, tales como la infraestructura gravemente lesionada por efecto del conflicto armado; la ciudadanía; la seguridad; la economía y las expectativas de una sociedad cuyas mayores frustraciones suelen recaer en la base de jóvenes que la sustenta. Éste último aspecto ambienta y define la narrativa y modo de realización de la película que se refiere a las horas previas a un acto terrorista en un ambiente saturado de calor, polvo, privaciones, restricciones y ansiedad personal y social.


El drama urbano y las condiciones de habitabilidad en los territorios palestinos no pasan inadvertidos para la cámara que orientara el director; son éstos registrados con cuidado casi documental. De hecho, "ahora, en todas las ciudades palestinas resulta dolorosamente familiar la visión de las viviendas carbonizadas, agujereadas por los obuses israelíes. El principal instrumento de destrucción de las viviendas, sobre todo en los campos de Rafá y Yan Yunis, en la franja de Gaza, sigue siendo la topadora, cuyo conductor no se ve. En Rafá, el objetivo de la destrucción de viviendas, según el ejército, es impedir la infiltración de armas procedentes de Egipto: en los años ochenta, los palestinos cavaron trincheras hacia Egipto, por donde pasaban sobre todo drogas y productos baratos de consumo, y a veces también personas. En el momento actual, y siempre según el ejército, estas trincheras se han convetido en una vía para el paso de armas y municiones para los terroristas" (Haas, 2002, p. 33). El paisaje urbano que resulta terrorífico desde los planos panorámicos que registran las cámaras de los medios se recrudece en desolación cuando es observado con todo el detalle de la cámara baja en contraposición con los fogonazos y el humo que prevalecen en los planos generales que no dejan ver los detalles en la televisión; igualmente, la atención dirigida por ésta hacia las sábanas que impregnadas de sangre que cubren los cuerpos inmolados en el conflicto, suele dejar poco lugar a los detalles locativos conexos. A la altura promedio de un árabe o israelí, que es la misma que la de cualquier ser humano, la cámara de Abu-Assad propone un registro notablemente documentador de cotidianas realidades habitacionales y urbanas.


La ciudadanía como un hecho político no surte mayor efecto cuando de la etnia se trata en los territorios marcados por el conflicto. La dificultad y exigencias para conseguir un permiso de trabajo en el territorio judío es sólo uno de los aspectos que rodean este factor, lleno también de restricciones. En este sentido, "el precio sangriento que los ciudadanos árabes de Israel hemos pagado por manifestar nuestra solidaridad con nuestros hermanos de los territorios palestinos demostró de nuevo que a los ojos del establishment israelí y de parte de la sociedad judía de ese país que es también el nuestro, no somos ciudadanos plenos, sino extranjeros y peor aún, enemigos." (Algazy, 2002, p. 52), como lo expresaría un árabe de Israel en una entrevista al diario Haaretz de Tel Aviv. La segregación y el temor ante la posibilidad de un atentado, además de todas las restricciones de seguridad, hace de las diferencias étnicas un asunto que de facto, está presente en las relaciones entre ciudadanos y la película evidencia el peso que esta brecha supone para cualquier miembro de la sociedad civil en las condiciones de los personajes principales.

Los riesgos que el equipo de rodaje hubo de afrontar fueron evidentes y haber escogido Nablus para hacerlo, corresponde a un compromiso superior pues es en esta región en donde se han presentado hechos tan extremos como el saqueo de la tumba de José en 2000, lo que generó que "dos organizaciones islámicas en Israel lo condenaron como un acto de vandalismo, añadiendo que allí está enterrado un cheikh musulmán, Yussef Dwiqat. El diputado Gishara exhortó a la Autoridad palestina a reconstruir la tumba y a autorizar a los rabinos judíos para que visiten el lugar. La tumba de José no representa una excepción. Otros lugares sagrados fueron saqueados e incendiados: musulmanes en Israel y judíos en Cisjordania" (Ibídem, 56). Así, la vigilancia casi paranóica de uno y otro protagonista del conflicto sobre el equipo fue evidente y en ocasiones abordado por los militantes armados. Así, durante el rodaje se llegó al punto en que el director sintiera su vida en riesgo (Telegraph, 2006, en línea), lo que no impidió seguir adelante con el diseño de producción y el plan de rodaje acordado.

Las condiciones de vida de los palestinos gravitan entre el desempleo, subempleo, hiperinflación y una infomalidad asumida cotidianamente por la ausencia de comercio debido en gran parte a los permanentes bloqueos de vías y la expropiación de tierras. Para el mes de enero de 2002, el Consejo Palestino para la Justicia y la Paz, The Palestinian Council for Justice and Peace, PCJP, señalaba que fueron confiscados 3.621 dunam de tierra, lo que equivale a 362 hectáreas, considerando la equivalencia de diez dunam por hectárea (Avran, 2002, p. 45). En otros 597 dunam "se destruyeron los cultivos a la vez que se arrancaron 2.644 árboles frutales y se destruyeron 423 casas... El bloqueo y el sitio impuestos a la población, el numero creciente de controles militares que dificultan todo tipo de circulación, tanto de personas como de mercaderías, aumentaron considerablemente el desempleo" (Idem). El drama de la consecusión de alimentos y agua potable, así como la difícil situación económica de los jóvenes personajes centrales, que laboran en un taller de autos, se recrudece con la sanción por pobreza que por igual se erige en una constante de una Palestina cuyas dos terceras partes de la población se encuentran en la indigencia y el padecimiento de serios déficits que se anuncian como difícilmente superables.

LOS ANTECEDENTES Y LA PERSPECTIVA GLOBAL DEL TERRORISMO

Múltiples autores, periodistas y analistas han tratado el tema de los bomb (wo)man, los hombres y mujeres bomba; los fedayn, mártires o simplemente, suicidas por la causa, en el contexto de una estrategia que se llegó a llamar en los años setenta, como la Internacional Terrorista. Con el aliento de Giangiacomo Feltrinelli (1926-1972), editor de la novela de Boris Pasternak, Dr. Zhivago, heredero de la prestigiosa casa editorial Feltrinelli e instaurador del Gruppi di Azione Partigiana, GAP, en Italia y con el discurso de George Habash (1926-2008) en Palestina, se evidencia la evolución que en su momento establece un modo de operar en el que se hizo prevalente el establecer contacto con otras fuerzas revolucionarias además de "usar el terrorismo para sembrar terror no sólo en medio oriente sino en todo el mapa" (Sterling, 1982, p. 127). De este modo, hechos como la matanza de los Juegos Olímpicos de Munich en 1972, fue el resultado operativo de una asociación entre el movimiento fundado por Habash llamado el Frente Popular para la Liberación de Palestina, FPLP y la banda alemana Baader-Meinhof. Esta temible alianza daría cuenta de la letabilidad de un esquema para nada improvisado. Esta estrategia no diferenciaba el color de las alianzas que bien podrían ser rojas o comunistas y negras o fascistas pues de cierta manera, lo que importaba era combatir un mismo enemigo, al que se identificaba como el capitalismo transnacional y a los Estados Unidos como su eje.

Similarmente, el Estado judío traladaría las acciones y réplicas al contexto internacional a través del Mossad, su fuerza de inteligencia de élite creada en 1951 y que daría cuenta exitosa de la vida de cada uno de los terroristas implicados en la matanza de Munich. "El primero en morir estaba en el vestíbulo del edificio de apartamentos donde residía, en Roma, y fue acribillado a quemarropa; recibió once balazos, uno por cada atleta asesinado. Cuando el siguiente terrorista levantó el auricular del teléfono de su piso de París, una bomba colocada en el receptor y activada por control remoto le voló la cabeza. Otro terrorista dormía en un cuarto de hotel en Nicosia cuando fue desintegrado por una bomba similar. Para crear pánico entre los miembros de Septiembre Negro, la organización que había asesinado a los atletas, los sanyasin judíos del Mossad publicaron sus esquelas en los periódicos y sus familias recibieron flores y tarjetas de pésame poco antes de que cada uno de ellos fuera ejecutado" (Thomas, 2000, p. 97). Del mismo modo, Hassan Salameh, conocido como Abu Hassan y atractivo portavoz de Arafat, líder de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP y además su primo, sería ejecutado por una explosión en Beirut, sentenciado por ser el organizador de la matanza de los juegos olímpicos.

Después de que el primer ministro israelí David Ben Gurion secuestrara en Buenos Aires a Adolf Eichmann, el organizador de la llamada "solución final", "no es fácil distinguir el auténtico sentimiento suscitado por esa memoria de su manipulación. Pero el carácter central del Holocausto en la vida diaria israelí refleja la evolución de una sociedad que alejándose del sueño sionista se ha vuelto al mismo tiempo cada vez más judía y más estadounidense" (Segev, 2002, p. 57). Este aspecto ha generado posturas cada vez más generalizadas sobre los beneficios que de una imagen de holocausto recibe Israel y que Intelectuales como Saramago han destacado en algunas de sus declaraciones y en especial en la entrevista intitulada como Israel es Rentista del Holocausto (Saramago, 2002, p. 13) que le merecería el retiro de sus obras de las librerías de Israel.


En la década de los años setenta
, muchos de los dirigentes y militantes esbozaron las imágenes de la ocupación en sus discursos y los contenidos de la prensa y la televisión no masificadas al punto de hoy, informaban sobre el conflicto con unos recursos mediáticos que no se comparan con los de la actualidad. En contraste con la desmedida atrocidad que el terror siempre genera, pareciera que el impacto de un conflicto como éste a nivel global se hiciera cada día más corriente y hasta intrascendente conforme se mediatiza cada vez más la información aunque el escenario no ha dejado de ser desgarrador. Han sido imágenes narradas también las que en su momento han justificado actuaciones extremas como las del Frente Popular para la Liberación de Palestina, FPLP. Quien fundara este grupo radical en 1967, George Habash, antes de secuestrar su primer avión internacional en Roma en 1968, relataba como "Tres mil criaturas que huían a pie, llorando..., gritando de terror... Las mujeres con los niños en brazos o agarrados a las faldas..., mientras los soldados israelíes las empujaban con los fusiles. Caían por la calle..., algunos no se levantaban más... ¡Terrible, terrible, terrible! Ves ciertas cosas y piensas: esto no es vida..." (Falacci, 1986, p. 162). También las imágenes del dolor judío, pesan sobre los ojos del mundo pues han sido cientos los inmolados judíos y no judíos que han caído víctimas de la política extremista de la resistencia palestina de que "es lícito atacar al enemigo donde sea" (Ibídem, p. 155), la misma que va en consonancia con aquella premisa de crear otro Vietnam y no sólo en el área de Palestina sino en la de todos los países árabes como lo expresara el mismo Habash en entrevista con Oriana Falacci (1929-2006) en 1972 y de conformidad con las técnicas de la guerra de guerrillas que han fundamentado este tipo de acciones y la pertinencia que para este efecto tiene el uso de los fedayn prestos a autoinmolarse por su causa.


Los hechos globales, generalistas además, contrastan con la mirada bien documentada de un director sobre un problema que le es inherente y que no sólo lesiona al mundo sino especialmente a una sociedad civil que en su interior paga las consecuencias. En la guerra de palestinos contra judíos o viceversa, nadie gana al interior de sus naciones; poder narrar la cotidianidad a través del cine en un mundo de imágenes globalmente emitidas y gestionadas, es un reto significativo y dar cuenta de la verosimilitud y la escencia dramatúrgica que soporta el trabajo del director es un hecho que denota una cierta y especial maestría. Si bien, los progenitores de estos jóvenes que la película muestra ejerciendo sus ocupaciones cincuenta y siete años después, muchos en pro de la manutención de sus familias, y que no necesariamente comparten los postulados del extremismo, tampoco pueden evitar que una nueva generación sea implicada de modo activo en pro del heroísmo que significa ser un fedayn que se autoinmola en aras de la libertad.


Es de este modo como transcurren 48 horas de dudas, ambivalencias y determinaciones en torno a una violencia cotidiana que se observa de modo diferente desde las calurosas calles y suburbios por donde estos jóvenes han jugado con una pelota o soñado con el amor. En consonancia con lo anterior, el otro fundador del ala extremista combatiente, Al Fatah, Yasser Arafat afirmaba en 1972, aludiendo también a imágenes narradas, cómo "Diez y seis mil palestinos han sido detenidos porque ayudaban a nuestros comandos, ocho mil casas de palestinos han sido destruidas, sin contar las torturas a que son sometidos nuestros hermanos en las prisiones y los bombardeos de napalm sobre la población inerme. Nosotros realizamos ciertas operaciones, llamadas sabotajes, para demostrarles que somos capaces de pararles los pies con los mismos sistemas. Esto afecta inevitablemente a los civiles, pero los civiles son los primeros cómplices de esta banda que gobierna Israel" (Falacci, 1986, p. 143). Arafat justificaba así la violencia indiscriminada hacia militares y civiles y de cierto modo al igual que el FPLP, la justificación y utilidad de los fedayn prestos a la autoinmolación.

Son las imágenes de la realidad y las consecuencias de muchos de los hechos narrados desde los años sesenta, las que se contextualizan en las locaciones escogidas por el director para desarrollar el guión. Del mismo modo, el premio recibido le haría decir a Hany Abu-Assad que "esperaba que éste traería el reconocimiento de que los palestinos merecen su libertad e igualdad incondicionalmente" (Glaister, 2006, en línea). Una posición tan audaz como ésta en un entorno de pensamiento unificado masivamente dirigido desde las perspectivas sionistas, a partir de una película sobre terroristas suicidas, se erige con dignidad en la medida de la franqueza y objetividad de unas imágenes bien cimentadas en la realidad.


Generalmente cada atentado suicida se inscribe en las estadísticas y los fedayin que se atreven a ello, pasan de modo inmediato a gozar del privilegio del cielo y la gloria del heroísmo, según sus tradiciones y creencias. Sin embargo cada caso es personal y diferente y las consecuencias también. En este contexto, la película de Abu-Assad es de una perspectiva que supera la eminentemente perspectiva de un palestino más, y así contribuye con una mirada histórica renovada desde el cine, sin ser un documental; y humana sin ser partidista, pues es el hombre y en especial la juventud, quienes protagonizan un drama único que siempre supera cualquier delimitación y ponderación que se pudiera hacer; especialmente por quienes viven en aparente paz en otras latitudes. "Ellos son humanos guste o no guste... Es un hecho humano. No es que ellos sean diferentes genéticamente" (Glaister, 2006, en línea) afirmaría Abbu-Assad. Las imágenes de Paradise Now evocan una intimidad que supera muchas de las narraciones que de este conflicto se tienen desde otras disciplinas y autores y este es un hecho eminentemente remarcable.

Aunque ambos grupos, el FPLP de Habash y Al Fatah, de Arafat habían hecho del escenario internacional y de civiles, un campo de acción de los suicidas por la causa, ambos diferían en ciertos puntos y en especial en el modo de financiacición de su correspondiente accionar, pues mientras que Al Fatah recurría frecuentemente a las extorsiones a empresas americanas o transnacionales a quienes acusaban de hacer parte del mismo problema, el FPLP consideraba una contradicción ética recibir fondos de esta naturaleza, producto del mismo accionar capitalista de dichas empresas aun fueran éstas agobiados por las extorsiones y los chantajes y alarmadas por el físico terror.

Los hombres o mujeres bomba, siempre representaron un recurso útil para una lucha asimétrica entre los protagonistas del conflicto. De cierta manera, lo que se ha dado en llamar "guerra civil de larga duración" encuentra en la existencia de mártires o atacantes suicidas un recurso eficaz para atacar al opositor. Lo anterior sumado a la perspectiva siempre presente de internacionalizar el conflicto, que han mantenido los grupos de resistencia y la posibilidad de influenciar a jóvenes de un modo emocional y patriótico, ha cobrado gran cantidad de vidas ajenas al conflicto mismo. Mientras que para los líderes de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP, en torno a Arafat, bastaba la liquidación del Estado sionista, para Habash no bastaba esto. "..."La paz, para nosotros, significa la destrucción e Israel y nada más, era la opinión de Arafat. No obstante Habash afirmó que "Nuestro enemigo no es sólo Israel". Israel era el producto deformado del imperialismo, según sostenía, y era preciso golpear al monstruo imperialista en sus dimensiones mundiales" (Sterling, 1982, p. 134). Aunque este fue otro punto de divergencia entre las perspectivas de los dos movimientos, la opción de los atentados suicidas se eximía de esta oposición y era convergente con el pensamiento práctico de ambas facciones.


Del mismo modo, aunque la OLP se erigía en un cuerpo con pretenciones políticas, Al Fatah, que había participado de su fundación y el FPLP, que se uniría después, contaba de modo implícito con un ala política y otra militar terrorista, estructura eficaz para el accionar contra el enemigo sionista como lo demostraron las Brigadas Rojas en Italia cuando preparadas para su "guerra civil de larga duración" hicieron uso de la llamada solución Ishutin, en alusión al modelo que en 1866 promulgara Nicolai Ishutin (Ibídem, p. 213), un revolucionario moscovita, quien fallecería posteriormente en Siberia y fundamentaría la teoría de la efectividad de un ala política y un ala terrorista en las pugnas por el poder político a través del doble juego con la violencia terrorista. El accionar de los suicidas, se erige en una vía complementaria para el ejercicio del terror en una confrontación tan sangrienta como desigual en la que la sociedad civil pasa a ser parte del objetivo de uno y otro bando ante la insolubilidad del conflicto en favor de un ganador sensible.

LA PELÍCULA Y OTRAS PERSPECTIVAS PARA UN CONTEXTO GLOBAL

Para los judíos y la comunidad internacional, las imágenes nunca han dejado de ser desgarradoras tampoco, pues asesinatos, raptos de aviones, ataques incendiarios, asaltos armados, bombazos indiscriminados, secuestros selectivos, mutilaciones, miseria y venganza entre otros, hacen parte del inventario de imágenes que guardan todos en la memoria no sólo de los ciudadanos israelíes, sino también de los ciudadanos árabes, incluyendose las nuevas generaciones. Sin embargo es importante diferenciar las etapas surtidas en el conflicto y los impactos de las intifadas de 1987 y 2000, para dar por sentado que el conflicto no ha respetado a civiles ni a agentes o estados ajenos al mismo.

Aunque las imágenes sobre el conflicto son muchas y la salida mediática para ellas es amplia, una mirada renovada a la realidad siempre es importante; en 1995, diez años antes de la exhibición de Paradise Now, el crítico y realizador colombiano Luis Alberto Álvarez se refería a que dado que "una gran cantidad de hogares tiene cámaras de vídeo para registrar los acontecimientos más importantes de su vida es absolutamente importante enseñar a ver y a expresarse con imágenes" (Álvarez, 1998, p 20). Las posibilidades de una cultura de la imagen deber ser superiores a las amenazas que representaría la democratización creciente de los medios de producción de las mismas y el interés de una sociedad por contar y contarse por medio del video y otros recursos. El papel de los realizadores con respecto a su obra y la impronta que a ella imponen es personal y particular para muchos y para este caso sin embargo, existe la particularidad de una saturación de imágenes que se renueva en la medida en que nuevas narraciones propenden por nuevas visiones y relaciones entre variables del conflicto.

Enfatizando en lo anterior, cobra importancia el que "en la edad audiovisual el hombre cree vivir de imágenes. En realidad sus ojos se han hecho más obtusos que nunca, más limitados. El teleobjetivo de su mirada tiene un ángulo demasiado estrecho, incapaz de abrir el ángulo y crear relaciones con el entorno, aislador del ambiente en el que se mueve lo que observa. El desenfoque de lo que está adelante y atrás le hace ver sólo lo útil, lo racional de un determinado momento. Si nos mostraran fotografías de la parte superior de los edificios por los que pasamos dos o tres veces al día, no los reconoceríamos. Sólo estamos en capacidad de captar unos cuantos metros alrededor" (Àlvarez,1988, p. 269). Esto es válido para todas las culturas y no se exime de ello a los palestinos, máxime cuando en ciertas condiciones, la mirada hacia adentro, que un narrador profesional o aficionado asume es en últimas, un reto global. En este aspecto, la película aporta imágenes a una cinematografía que es voz y lenguaje de una realidad que cobra importancia al ser observada desde esta nueva óptica.

Realizar un argumental como Paradise Now es una labor detallada que exige un compromiso con una realidad trascendente y universal que exige del guionista y director proponer una narración que aporte nuevas formas y contenido a un conflicto que es harto comunicado al mundo por los fatores como los expuestos en lo precedente. El cuidado del trabajo con actores y el esmero puesto en la tridimensionalidad de las situaciones con atinencia especial a la observación, derivan en obras bien estructuradas, con contenido, coherencia y consistencia. La desestimación de factores estructurales importantes como partes del desarrollo o acoples deriva en obras sin diferenciación y que generalmente se fundamentan en prejuicios temáticos o clichés estéticos.

Paradise Now es una película con fuerza documental inusualmente bien dosificada e imbricada en el mismo con un criterio artesanal y estético notable. La investigación, la puesta en escena y la perspectiva de un autor que hace uso conciente de los elementos del lenguaje cinematográfico tributan a un imaginario del conflicto, de un modo renovado por la fuerza de la franqueza que se hace de la lectura del corazón humano de todos aquellos relacionados con la violencia y el terror de este largo y doloroso conflicto.


También la película aporta elementos complementarios y valiosos al cúmulo de voces expertas de que hacen uso los medios y que están marcadas por la elementalidad y la fugacidad de las interrelaciones de conceptos. Un artículo de Mother Jones de 1990, citado por Noam Chomsky, se refiere a los expertos como "personas que saben expresar lo que piensan de manera concisa, simple, directa, que son capaces de decir esas dos breves frases entre anuncio y anuncio" (Chomsky, 1992, p. 237). Este es un asunto eminentemente lingüístico y para el tema del conflicto palestino-israelí se evidencia también que "sí sólo puedes decir dos frases entre anuncio y anuncio, o sólo puedes escribir 700 palabras en una colaboración, lo único que puedes hacer es expresar ideas convencionales. Si expresas idesas convencionales, no necesitas ni fundamentarlas, ni aportar pruebas, ni ofrecer argumentos. Si intentas decir algo poco convencional, querrán saber inmediatamente por qué estás diciendo lo que dices. Tienen razón. Si me refiero a la invasión americana de Vietnam del Sur me preguntarán: "¿De qué estás hablando? Es la primera vez que oigo eso". Y tienen razón. Nunca han oído hablar de ello. Así que tendría que explicarles lo que quiero decir." (Ídem). La mirada observadora por cercana y capaz del director, da cuenta a un discurso narrativo con el aliento de una perspectiva superior a la de cualquier tratamiento simplificador por común o corrientemente conocido.

Así, Paradise Now representa una narración con elementos propios que tributan a una perspectiva del conflicto basada en imágenes propias de una realidad de un pueblo para sí mismo y para un mundo que ajeno geográficamente al conflicto, puede trascender las opiniones esquemáticas que llenan los contenidos de los medios noticiosos. El trabajo que el director realiza, pone de manifiesto la permanencia de otro holocausto, que justificado en el ocurrido hace más de cuarenta años se repite día a día vía el hambre, la marginalización y la incomunicación de un pueblo que no cuenta con los elementos básicos para desarrollarse en unas condiciones dignas.

Llegados a este punto, es posible identificar además de la imaginería que sobre el conflicto existe y las voces expertas que sobre él se expresan, un tercer nivel que la película también vincula a una dinámica renovadora y que se relaciona con el sentimiento global que en gran medida se ha uniformizado y alineado con la visión de un holocausto judío que se ha promovido en gran medida por perspectivas convencionales y repetitivas sobre el conflicto a través, y precisamente de imágenes y voces expertas. Paradise Now evidencia un proceso de eliminación gradual de las formas y modos para poder vivir con dignidad, así como la advertencia del paso del tiempo gradual que va estableciendo la inviabilidad de un pueblo que como el Palestino, no pierde la esperanza todavía a pesar de los bloqueos, cortes de energía, impotabilidad del agua, hábitat precario, urbanismo lesionado, infraestructura deficitaria, falta de educación, hiperinflación y otros tantos indicadores en rojo, cuyo peso recae en últimas sobre los jóvenes que como los personajes centrales de la película, no cuentan con acceso a la cultura ni a una biblioteca entre otras tantas carencias del barrio en que les ha correspondido vivir.

Son muchas las justificaciones para mantener la presión por todos los medios sobre los palestinos. El Holocausto es, en palabras de Saramago, "la gran y permanente autojustificación de los israelíes. Piensan que, por mucho mal que ellos puedan infligir ahora a quien sea, nunca será comparable con el que sufreron ellos. En su conciencia patológica de pueblo escogido, creen que el horror que padecieron les exime de culpa alguna por los siglos de los siglos. No conceden a nadie el derecho a juzgarlos porque ellos fueron torturados, gaseados e incierados. Además y a la vez, quieren que todos nos sintamos corresponsables del Holocausto y que expiemos nuestra supuesta culpabilidad aceptando sin rechistar cuanto hagan o dejen de hacer. Se han convertido en rentistas del Holocausto, pero lo cierto es que ni nosotros tenemos culpa alguna en aquella barbarie ni ellos pueden hablar en nombre de las víctimas que aquel horror generó" (Saramago, 1999, p 34). También James Petras expresaría en el mismo sentido que una élite de intelectuales progresistas israelíes, es desde la que "han expuesto su propia ceguera nacional y su cobardía moral, encubriendo sus disculpas para el terror israelí con los harapos de las víctimas del Holcausto de hace 50 años" (Petras, 1999, p. 70). El no reconocimiento a la libertad y la dignidad del pueblo palestino reside en razones de seguridad y es claro que si bien, la violencia contra civiles y el uso indiscriminado de las balas o la metralla por ambas partes, no hace más que agudizar el conflicto, el pueblo palestino se ve enfrentado a una situacion inviable y sin salida que requiere de la atención del mundo, antes de que sea más tarde.

Cuando las imágenes de archivo de los campos de concentración nazi se contrastan con las imágenes de documentos francos y realistas como lo es Paradise Now, y los encuadres de los contenidos televisivos se comparan con los fílmicos, así como las películas que sobre el tema se han hecho, es indudable que queda mucho por observar del conflicto entre palestinos e israelíes y que ésta es una película que ratifica una postura que si bien pareciera política, corresponde a un ejercicio de observación que valida el hecho de que " la mayoría de las veces no se necesitan fuentes de información especiales sino, simplemente, la pericia y la determinación suficientes para leer inteligentemente cualquier material que sea de dominio público" como lo afirma Alexander Cockburn (Chomsky, 1999, p. 17) en su prólogo a Crónicas de la Discrepancia. De modo similar, el director expresa su compromiso estético por sobre la intención de hacer un panfleto sobre el tema y el resultado final lo evidencia.

Paradise Now relee las situaciones que se ya han sido vistas cientos de veces por los palestinos, sus padres y descendientes; las mismas que se ven desde los planos que en formato de video registran las cámaras periodísticas y que no comunican sino la ratificación de un conflicto bipolar sin tonos medios. Hany Abbu-Assad, se ha atrevido a realizar una película honesta y valiente desde el corazón del conflicto; la sociedad civil y la reiteración de su existencia es un hecho sensible en cuanto las vidas de los personajes centrales y quienes les rodean. Las contradicciones y la superstición que sustentan las motivaciones paralelas a la recompensa que los suicidas por la causa, corresponden a la falibilidad de toda ideología y al inexorable camino de violencia que se emprende cuando ésta se usa como recurso. Desde la perspectiva de un hombre con un cámara baja, Paradise Now, contribuye al imaginario de una nación que necesita ser conocida ante los ojos del mundo y de sí misma de un modo renovado y vital, lo que se asumio a riesgo de la integridad y la vida del director y su equipo, en un entorno hipercomunicado y estandarizado por una media global y unificadora con respecto a los discursos que sobre Palestina los ciudadanos del mundo se habían acostumbrado a escuchar.

david cardona © 2008

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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SARAMAGO, José. "Israel es Rentista del Holocausto". Palestina Existe. Selección de Textos de Javier Ortiz. Compilación. pp.13 - 36 1a ed. Madrid, Foca. 2002

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Luis Alberto Álvarez decía:

"Casi todos nuestros largometrajes han sido fracasos estético (independientemente o no de ser fracasos económicos) y lo han sido
, no comparados con los cánones estéticos de cinematografías extrañas, ni por haber buscado ser accesibles a grandes masas (lo que no es, en si mismo un defecto, pese a que se nos atribuya difundir lo contrario). Han sido fracasos estéticos, confrontados con nuestra realidad, por ser caricaturas ineptas de Colombia y de sus gentes,porque lo que se pretende decir pasa a un segundo plano, mientras que en el primero campean la sucesión de anécdotas sueltas y la banalidad. Ahora bien: cuando un público está apenas aprendiendo a reconocerse en la pantalla toma por oro fino, las imitaciones que se le ofrecen. En nuestros largometrajes la ausencia de Colombia real es apabullante. Se emplean lugares "auténticos" y por esos lugares caminan actores que no aprenden jamás a comportarse como los habitantes reales de esos mismos lugares, porque no son de ahí ni les importa serlo, porque ni siquiera son de una ambiente similar y ante todo, porque el director no se ha tomado el duro y difícil trabajo de integrarlos visual y dramáticamente a un espacio, de introducirlos en la piel de seres reales. El resultados es un cine de comparsas, de figurines; ni siquiera de tipos sino de estereotipos y de los más obvios"

Referencia Bibliográfica:


ÁLVAREZ, Luis Alberto. “En contra de lugares comunes”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. pp. 5 - 11. 1988.

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Vínculos relacionados:



Paradise Now -official site-

Paradise Now from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Paradise Now -Trailer-

Territorios palestinos from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Mandato de Palestina from Wikipedia.org -The free encyclopedia-


Yasser Arafat from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

FPLP from Wikipedia.org -The free encyclopedia-

Gaza's Reality (Occupation 101 Movie Clip) from youtube.com

Where is the Justice!!!!!!!!!!!who can say no to Israel!!!!??? by Palestina from Photoblog.com

Do they Deserve F16... do you they deserve the forbbiden weapons??? by Palestina from Photoblog.com

11-01 by Pablo Renedo from Photoblog.com

11-01 bis. by Pablo Renedo from Photoblog.com

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Websites Relacionados:

Universidad Nacional de Colombia Sede Medellín

Biblioteca Pública Piloto - De Medellín para Latinoamérica -

Centro Colombo Americano -Medellín-

Universidad de Antioquia
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Misioneros Claretianos -Biblioteca Provincial-
.
Corporación Creemos

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Advertencia:

Los contenidos publicados en este Blog parten de una iniciativa libre e independiente. Este artículo fue como tributo a la memoria de Luis Alberto Álvarez (1945-1996), crítico y realizador colombiano, amigo, mentor y maestro y a su labor en la Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad Nacional de Colombia sede Medellín. Escrito y publicado originalmente en http://catedraluisalbertoalvarez.blogspot.com/ en junio de 2008 se presenta de nuevo considerando la vigencia de la situación derivada de la avanzada israelí sobre Gaza y la vigencia de un tema que necesariamente convoca la atención del munde desde hace ya mucho tiempo especialmente porque los israelíes y los palestinos también aman a sus niñas y niños y ellos son los directos y principales afectados por el conflicto. Las opiniones expresadas por los autores de los mismos son de su expresa responsabilidad y no comprometen a las instituciones relacionadas. Se preservan todos los derechos de los materiales usados y citados en este sitio y se espera un trato equivalente para con los mismos. Se aspira así, a contribuir a la difusión de una cultura fundamentada y objetiva de la apreciación, crítica, historia y realización del cine, en especial para las y los jóvenes de la ciudad de Medellín, Colombia y las audiencias globales que con respeto y atinencia a los derechos y garantías que corresponden a los contenidos digitales de conformidad con las normas y regulaciones internacionales, deseen hacer uso de los mismos.

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jueves, 28 de febrero de 2008

La Vendedora de Rosas A Diez Años de su Estreno



LA VENDEDORA DE ROSAS DE VÍCTOR GAVIRIA

Escuchar a los niños. La anticipación sin acción diez años después de una ruptura estética.

David Cardona


“Un artista es el explorador avanzado de la conciencia social.

Como tal, muchas veces sus primeros informes no son creídos.”

David Mamet
Escritor, ensayista, Guionista y Director norteamericano


PERSPECTIVA

Diez años después del estreno de La Vendedora de Rosas (Gaviria, 1998), y de ser reconocida la película con premios en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de la Habana; el Festival Internacional de Bratislava; el Festival Hispano de Miami; el Festival de Cine de Bogotá y el de Viña del Mar; así como la nominación al Ariel de Plata de la Academia de Mexico y a la Palma de Oro en el festival de Cannes, aún se da por controvertido el contenido de la misma en ciertos círculos de críticos y en las opiniones de individuos, que haciendo parte de la audiencia cuestionan el tratamiento dado a las películas de Víctor Gaviria como director. Es evidente el compromiso de Gaviria con la temática de los jóvenes de la ciudad de Medellín. Los valores, pseudovalores, posibilidades y las restricciones que se imponen a quienes empiezan a vivir tempranamente cobran el peso de contradicciones entre lo que debería ser y lo que en realidad es y de ahí que sea apreciable el modo en que la perspectiva del director se ha anticipado de un modo estético particular al tratamiento de temas como los de la juventud y la violencia en su cine. La desesperanza que acompaña a los protagonistas persiste en los que quedan de ellos o en sus generaciones durante la década transcurrida desde el estreno de la película; las precarias condiciones de vida de los niños se recrudecen y es la minoría la que goza de garantías. La violencia ha evolucionado a otras formas y ha seguido dando cuenta de vidas tempranas en Medellín, mientras que en el cine el tema de los niños y la violencia en las metrópolis y megalópolis cobra vigencia y se considera una temática global de interés para muchos realizadores.


LA SAGA DEL REALIZADOR

En relación con el tratamiento de la marginalidad o la violencia, algunas de las reacciones sobre La Vendedora de Rosas y la figura de Víctor Gaviria como realizador, fueron similares a las que pesaron sobre No Futuro. Esta película estaba "dedicada a la memoria de John Galvis, Jackson Gallegos, Leonardo Sánchez y Francisco Marín, actores que sucumbieron sin cumplir los 20 años, a la absurda violencia de Medellín, para que sus imágenes vivan por lo menos el término normal de una persona" (Gaviria, 1989) como reza en los créditos. Ni ellos, ni los protagonistas de La Vendedora de Rosas; tampoco muchos jóvenes reflejados en las mismas películas, llegarían a sustraerse de esta nefasta suerte. No Futuro fue señalada como excesiva y cargada de un exagerado realismo una vez fue exhibida en la ciudad de Medellín y también a ella se refirieron diversos gremios y sectores que decretaron que la obra “atentaba” contra la imagen de la ciudad en una época de cruenta violencia. El crítico y realizador de cine Luis Alberto Álvarez, expresaba sobre la obra que “resulta incomprensible e injusto todo intento de reducir la película a un esquema, todo esfuerzo por ponerle etiquetas, por asociarla con hechos y situaciones con los que no tiene directamente que ver. Quienes, tal vez sin verla, dicen que la morbosidad, la violencia y la actualidad de cosas como el sicariato son los ingredientes fundamentales de la cinta, deberían compararla con cualquiera de las series brutales que pasan por la televisión colombiana todos los días, con las películas que como peste, ocupan continuamente nuestras salas de cine” (Álvarez, 1992, p. 86). Para contar una historia que transcurre en la noche previa a la navidad en un vecindario en donde se relacionan las vidas de niñas y niños con las de los adultos que permanente u ocasionalmente les rodean, Gaviria recurre al entrecruzamiento de historias personales alrededor de los lugares comunes que habitan y frecuentan los protagonistas.

La infancia como objeto de creación en Víctor Gaviria se había desarrollado en Simón el Mago (Gaviria,1992) desde la cercana vivencia del joven protagonista. En Los Habitantes de la Noche (Gaviria, 1983), “aparece en pleno ese mundo gavirirano de los últimos días de la infancia, del doloroso paso a la adultez en un mundo indiferente y despiadado. Un resto de solidaridad es lo único que salva“ (Álvarez, 1988, p. 62). En la noche de la desesperanza y la indiferencia, es la solidaridad la que redime aún más allá de la capacidad de los adultos o el sistema para mantener o recomponer vidas. Es el valor de conceptos como el de la amistad o el afecto de y hacia los seres queridos, en los que se afinca la persistencia por vivir de Mónica y los personajes reales que puede representar. Este aspecto es común a quienes con todo el tiempo por vivir les apremian las imágenes de un futuro incierto; un futuro que al no ser claro no se puede formular ni expresar y como tal no existe. Más que la violencia, que de modo directo o indirecto está implicada en las tramas de muchas películas colombianas, es la mirada de los niños a la violencia que les rodea, en comparación con las condiciones en que se desenvuelve la infancia en otras latitudes. Escucharlos sería lo procedente. Esa perspectiva y el tratamiento narrativo que implica el desarrollo del tema, encuentra en Víctor Gaviria la forma adecuada para tratarlo desde un punto de vista renovador para el cine colombiano e iberoamericano en general.

En La Vendedora de Rosas, la contextualización de los elementos del espacio tiene lugar mediando perspectivas interesantes en el encuadre y el registro bien compuesto de una gran cantidad de secuencias nocturnas. Este detalle sería anticipado en No Futuro con sus “imágenes inteligentes y hermosas en su concepción, un montaje enérgico, una conducción de cámara insólita dentro de lo que el cine colombiano ha tenido para ofrecer. Y ante todo está la dirección de actores…” (Ibíd., 87), con lo que se hace referencia al gran valor estético por innovador, de una película sin precedentes como lo fue ésta y la impronta del director que se preservaría también en La Vendedora de Rosas. Del mismo modo que en No Futuro, la configuración del reparto se articula en la participación de actores naturales para habitar un mundo que es real y por ello más verosímil que la más eficiente puesta en escena. Así, es el uso conciente de elementos del lenguaje cinematográfico por parte del director, lo que imprime a una obra verosímil como ésta, tal fuerza a la vez que estiliza la realidad de Mónica, el personaje central, alrededor de un hecho aparentemente sobrenatural como lo son las reiteradas visiones de la abuela fallecida. El paso del tiempo en La Vendedora de Rosas, lo determina el ritmo de la narración y la acumulación de acciones que derivan a un final que como el del cuento de Hans Christian Andersen (1805-1875), hacen de éste un final alternativo para el personaje central, pues el mundo irreal de las visiones parece ser más prometedor que el futuro al que obliga el paso del tiempo y que para ciertos jóvenes es un no futuro, que tarde o temprano terminará en la muerte si no en la miseria.

La relación directa entre el cuento y la película es evidente y Víctor Gaviria reconoce este hecho como un elemento al que recurre concientemente. Una noche de San Silvestre, la última noche de un año en la Europa del siglo XIX, es representada literariamente a través de la experiencia de una niña que en invierno vende un corriente pero imprescindible elemento como lo son las cerillas. Mónica vende rosas de noche y en un periodo de cruenta violencia y muerte en la ciudad de Medellín. La noche de San Silvestre y la navidad, convergen en la forma en que viven las celebraciones quienes no tienen las condiciones para ello y lo resuelven en la precariedad aspirando a los medios de los que tienen más, sin dejar ni por un momento de pensar en la supervivencia. La visión de la abuela como ser querido y maternal en la ausencia del padre como figura masculina es recurrente, como en muchas familias en condición de pobreza o miseria y la desesperanza ante la indiferencia del mundo exterior, se evidencia durante el discurrir de la película.

Entre el cuento y la película, ciertas características sociales se preservan de una época a otra. También Andersen, cómo Gaviria, sería tratado por muchos de sus conciudadanos con cierta aprensión ante su obra y figura. La obra de Andersen influyó definitivamente en el director, quien se refiere a su infancia en relación con la obra del cuentista danés: “De toda esa etapa de mi vida –infancia–, el momento más importante fue cuando me regalaron los libros de Andersen, porque en ese momento decidí escribir. Parece una bobada, pero eso le cambia la vida a uno. Yo, que nunca había escrito nada, dije: "me voy a poner a escribir". Me situé en una pieza de la casa, que era calorosita, mantenía las persianas cerradas, prendía una lamparita y ahí estudiaba, leía y escribía” (Mesa, en línea, p. 2). Como los cuentos de Andersen y el profundo sentido subyacente, franco y directo, que una obra como éstas tiene para la mayoría de la sociedad, la obra de Gaviria habría de tocar sensiblemente a toda aquella porción de gente que no vende cerillas o que no tiene que salir a vender rosas; implica también un llamado de atención sobre lo fundamental en una sociedad, lo que tiene por inclusivo la niñez, tema recurrente en el discurso audiovisual de Víctor Gaviria. La Vendedora de Rosas es una historia sencilla que pesa sobre su autor y sobre la ciudad que acoge una niñez representada en Mónica, que como muchas otras niñas y niños, vive en la marginalidad. La informalidad laboral, económica, social y las situaciones de riesgo para las niñas y niños en condición de habitantes permanentes o no de la calle, se van haciendo cotidianas para muchos y puede ser molesto para los mismos, el seguir viéndolas tan reiterativamente cuando son causa y efecto del devenir de una sociedad. Mediando el conocimiento que se tiene de muchas problemáticas en las capitales de cualquier región latinoamericana, son las imágenes casi documentales por la misma fuerza del cine; sus planos cercanos y perspectivas especialmente, las mismas que atraviesan el parabrisas o ventanillas de cualquier vehículo o se proyectan en el telón. Éstas transmiten una dramática emoción en la pantalla de cine con la obviedad de que la cercanía de la película con respecto a cualquier reportaje noticioso es superior. La textura del cine es más afín al registro de la retina del ojo humano, que el de la televisión. La narrativa de Víctor Gaviria y su manera de componer, dan cuenta de un documento de grandes proporciones temáticas y estéticas.

La infancia como objeto de la obra de arte también es un referente en La Vendedora de Rosas como lo fuera en Simón el Mago (1992) y la cercana vivencia del personaje central, con todos sus sueños e imaginarios de niño. Del mismo modo, se alude al ingreso a la adultez en el cortometraje Los Habitantes de la Noche (1983), en donde “aparece en pleno ese mundo gaviriano de los últimos días de la infancia, del doloroso paso a la adultez en un mundo indiferente y despiadado. Un resto de solidaridad es lo único que salva.“ (Álvarez, 1988, p. 62). En la noche de la desesperanza y la indiferencia es la solidaridad la que redime aún más allá de la capacidad de los adultos o del sistema para mantener o recomponer vidas; es el valor de conceptos como el de la amistad o el afecto hacia los seres queridos, en los que se afinca la persistencia por vivir de algunos de los personajes principales de la obra de Gaviria, entre ellos Mónica. Este aspecto es común a quienes con todo el tiempo por vivir les apremian las imágenes de un futuro incierto y por lo tanto un futuro que no es. La violencia que de modo directo o indirecto está implicada en muchos argumentos de películas colombianas, se filtra por la mirada de los niños que asisten al sobrecogedor espectáculo de la miseria y la muerte que les aqueja a ellos y a su entorno en una proporción mayor que la infancia de otras latitudes. Esa perspectiva y el tratamiento narrativo que implica el desarrollo del tema, encuentra en Víctor Gaviria la forma adecuada de tratarlo desde una perspectiva renovadora para el cine.


LA JUVENTUD, LA VIOLENCIA Y LA VOLUNTAD ESTÉTICA

Informalidad, delincuencia, violencia intrafamiliar, abuso sexual, marginalidad, son algunas de las variables que otorgan el dinamismo al universo de La Vendedora de Rosas. A ciertos modos particulares de expresión corresponden ciertos modos particulares de ver el mundo y el lenguaje mismo. El mundo de las niñas y niños de La Vendedora de Rosas no es el de las niñas y niños como tales, ni el de una nueva generación de infantes; sino más bien el que va quedando de las construcciones lingüísticas y simbólicas venidas a menos de las generaciones anteriores. Así las vidas y cosas de todos han derivado de las palabras y hechos de quienes les precedían, como reafirmando lo y los que van llegando y a la vez, van quedando atrás y se van rezagando a una mayor velocidad con respecto a la técnica, al conocimiento y a la educación, para así albergar grandes brechas y quedar anacrónicos aún en el albor de la juventud con respecto a otros jóvenes.

Víctor Gaviria en La Vendedora de Rosas, trata de esos temas que no sólo hacen parte de la puesta en escena, sino que aquejan a toda la sociedad. La desescolarización de la juventud desencantada; las madres como responsables y aportantes del ingreso familiar y el latente riesgo de abuso sexual en la propia familia, son algunos de los temas que narrativamente, se reflejan en todos y cada uno de los personajes femeninos que agrupan los elementos del universo de la película. La real configuración del problema de los niños es tratada de modo eficaz y como hecho cinematográfico, la película se anticipa al igual que No Futuro, a los reportes que hoy hablan de los niños como corresponde a los entes encargados de tratar el tema desde la institucionalidad. Los preocupantes datos aportados por el Procurador General de la Nación, cuando afirma que casi veinte mil niños en 2007 fueron víctimas mortales de afecciones relacionadas con la falta de provisión de agua y saneamiento básico son una alarma tardía sobre las expectativas en la calidad del desarrollo de los niños. También las fundaciones de los grandes grupos transnacionales propietarios de negocios como los de la distribución de alimentos se ocupan ya de las niñas y niños ante la gravedad de sus condiciones; en los supermercados y almacenes es corriente que se invite a los clientes a donar dinero en favor de niños y madres jóvenes expuestas a la miseria y desnutrición. La ejecución presupuestal de los entes estatales se cumple a cabalidad y en ruedas de prensa, los responsables dan parte de eficiencia y eficacia en la administración y ejecución de los dineros del fisco nacional. Cuando el Fiscal General de la Nación se refiere al desfalco de los recursos para la salud¸ la educación y los servicios públicos domiciliarios y en especial los alcantarillados de muchas de las pequeñas provincias del territorio nacional, se hace referencia a indicadores asociados a la negación evidente de la posibilidad de desarrollo de la niñez. Diariamente los noticieros de Colombia, a falta de contenidos, exhiben en sus emisiones de tarde y noche¸ reportajes repetidos de casos de abuso sexual intrafamiliar contra niñas y niños, así como noticias sobre hechos de violencia entre padres al punto de cobrar vidas y dejar familias desmembradas que siguen enfrentando indistintamente y día a día una condición de miseria que se hace más aguda. Todo esto a diez años del estreno de la película.

En torno a cualquiera de los hogares que rodean el tejido social de Mónica, se encuentran las tipologías de casos que explicarían el devenir de cualquiera de los personajes y la historia. Del mismo modo, la película contiene la suficiente información sobre la realidad para anticiparse al futuro incierto de estos jóvenes que como protagonistas de otro nivel de la realidad, seguirán inmersos en sus problemas. No es el hecho de haber trabajado con actores naturales lo que relaciona los hechos cinematográficos con la vida real, sino el que el tema sólo encontraba en los actores naturales las debidas proporciones para hacer de esta obra una obra original y con sustento de verdad y evidencia temática y contextual.


LA ANTICIPACIÓN TEMÁTICA DE VÍCTOR GAVIRIA

Las condiciones que arrojan a la calle a una niña o niño a ganar el sustento diario del modo en que corresponda tienen muchas maneras de ser tratadas y el cine lo hace también. La de Víctor Gaviria es una más de ellas y no la única. Temática y estéticamente, La Vendedora de Rosas es una validación del discurso de No Futuro, y como ésta se anticipa a los reportes que sobre el tema se dan a la fecha de hoy. En el inicio de la década de los años 90, a breve posterioridad de No Futuro, “Medellín se convirtió en un territorio de muerte, de guerras entrecruzadas: bandas que enfrentaban a bandas, milicias que ejecutaban delincuentes, grupos de sicarios asesinaban policías, grupos que exterminaban jóvenes en las esquinas de los barrios pobres. El ejército en su intento por desvertebrar 180 bandas del cartel de Medellín utilizó los colegios como prisiones y detuvo a miles de jóvenes que tuvieron que demostrar su inocencia para ser liberados. Sectores de la sociedad que veían la guerra como un problema de los barrios pobres recibieron un toque de alerta cuando un grupo de sicarios asesinó en el exclusivo bar Oporto a un grupo de jóvenes, hijos de prominentes industriales y comerciantes de la ciudad” (Salazar, 2001, p. 240). En 1992 en el barrio Villatina de Medellín serían ejecutados el 15 de noviembre, nueve jóvenes en hechos en los que el Estado colombiano admitiría su responsabilidad ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Johanna Mazo Ramírez (8 años), Giovanny Alberto Vallejo Restrepo (13 años), Johny Alexander Cardona Ramírez (17 años), Ricardo Alexander Hernández (17 años), Óscar Andrés Ortiz Toro (17 años), Ángel Alberto Barón Miranda (16 años), Marlón Arlberto Álvarez (17 años), Nelson Durán Flórez Villa (17 años) tampoco vieron el futuro que podía esperarles después de los veinte años tal como reza la placa conmemorativa del Parque del Periodista en el centro de Medellín (Cardona, 2007, en línea), erigida en su memoria. Juventud y violencia son dos conceptos que convergen en la obra de Víctor Gaviria, precisamente porque se relacionan en el contexto económico y social de una ciudad atizada por un conflicto particular marcado por las aspiraciones y necesidades económicas de la gente.

Diez años dejan un margen de tiempo para que se desarrollen nuevas historias urbanas en torno a la violencia y sus protagonistas, con todos los efectos sociales que ello conlleva. Así mismo como adolescentes, compañeras y madres, las mujeres están haciendo la historia de la sociedad y dan continuidad a los discursos que enmarcan las épocas anteriores. El cine también lo hace y lo hace de modo particular en la obra de Víctor Gaviria. En esto la película es sugestiva y se anticipa a lo que serán los años que siguen a la generación de La Vendedora de Rosas.

Muchas de las variables asociadas a la problemática real siguen el curso del que devienen y en las calles se ven las nuevas generaciones de vendedores informales y de jóvenes que trabajan en la informalidad, so pena de enfrentar el obligado ocio improductivo. Algunos de los escenarios en donde se filmó la película, hoy están más urbanizados y son menos inseguros que antes, pero esto no niega que la violencia evolucione a otras formas y medios. Los temas y narrativas del cine también han evolucionado y otros directores han desarrollado su particular mirada a la temática y también se han desarrollado formas de narrar las historias con afinidad a su contexto. La Vendedora de Rosas como un hito artístico de alcance global, revela la cercanía investigativa y documental del director colombiano y su particular estilo personal de componer, para romper con muchos supuestos absolutos en la forma de mirar la sociedad y de hacer cine en Colombia.

Víctor Gaviria se ha comprometido con narrar una historia que como sus homólogas, no termina con el final de la película. Al igual que Fernando Ramos da Silva, protagonista de Pixote (Babenco, 1982), quien sería ultimado por un policía mientras delinquía para llevar el sustento a su esposa e hijo en las mismas favelas que le dieron la fama cuando fue actor de niño, o los protagonistas de No Futuro, desaparecidos por la violencia, a Lady Tabares y a otros protagonistas de La Vendedora de Rosas, la vida no les alcanzaría para ver con dignidad, algo más allá de la anticipación de su no futuro. “Toda reiteración de la idea de que en la vida humana no hay drama sino solo dramatización, de que no hay tragedia sino sólo desgracias inexplicables, nos envilece porque niega lo que sabemos que es verdad… Al negar lo que sabemos, somos como una nación que no puede recordar sus sueños… cómo una persona desdichada que no puede recordar sus sueños y por eso se niega a soñar. Niega que existan cosas tales como los sueños” afirmó David Mamet, el guionista y director norteamericano. Víctor Gaviria ha perseverado como realizador y se ha hecho a pulso para afirmar desde la obra de arte que ésta no es más que una versión de la realidad y que ésta última, ha de ser intervenida por quien corresponda, pues no es sólo una historia cinematográfica que denuncia per se, sino la historia de una ciudad, la que se imprime en su cinta.


LA RUPTURA ESTÉTICA DE GAVIRIA COMO HITO EN EL CINE IBEROAMERICANO

Después de la experiencia de Babel (González, 2006), en donde los niños son los protagonistas de los hechos que la soportan, se ratifica el interés y la tendencia por el tema de la niñez en el cine. Películas como Lilya 4-Ever (Moodisson, 2002), o Turtles Can Fly (Ghobadi, 2004) son a modo de ejemplo, narraciones del mundo local de los niños de ciertas latitudes, sometidos a la explotación y a la marginalización de toda participación en el mundo de las decisiones de los adultos en escenarios de explotación y guerra. En Babel, Alejandro González Iñarritu narra un incidente que alcanza proporciones globales y es generado por los niños. Sobre este elemento vinculante se desarrollan las historias personales de cada uno de ellos en un día que se sucede en tres lugares geográficos diferentes. Lukas Moodisson, con una Lilya 4-ever película de sencillos recursos narrativos, desarrolla una íntima pero franca historia sobre la explotación y comercio de personas en el negocio de la prostitución que evoca la atmósfera casi documental de los cercanos planos y registros en interiores del mundo de Lilya, de 16 años, el personaje central y sus amigos. El referente sobre la juventud y la guerra de Brahman Ghobadi en Turtles Can Fly se erige en el soporte de una obra franca, de estilo coherente y directo acerca de la vida de Satélite, un despierto jovencito y su grupo de amigos, con quienes poco tiempo tiene de jugar en las fronteras entre Irak y Turquía al momento del derrocamiento de Saddam Hussein, pues se ocupa de instalar antenas de TV, actividad informal muy rentable en su comunidad, cuando se tiene por escenario el de la guerra y la miseria que rodea a ésta.

El agudo tratamiento del tema de la juventud marginal en la filmografía portuguesa es un referente interesante con respecto a la obra de Gaviria. Con Os Mutantes (Portugal, 1998) de Teresa Villaverde, contemporánea de la Vendedora de Rosas, se valida que el cine como experiencia y emoción encuentra en el tema de la infancia y juventud un tema interesante y rentable de tratar. Los temas urbanos como la vida en la favela o comuna, aún se narran sin agotarse y el alcance de los noticieros globales no cubre todos los detalles de lo que significa ser joven en una metrópoli y a la vez estar entre los marginados. Los jovencitos contemporáneos de Pixote (Brasil, 1981) de Héctor Babenco, bien pudiera decirse que son los hombres ya establecidos que habitan la favela de Tropa de Elite (2007) de Jose Padilha, ganadora del Oso de Oro del Festival de Berlín 2008. Padilha advierte que como precedente, la película que dirigiría la mirada a este tipo de mundo sería Ciudad de Dios (Brasil, 2002), de Fernando Meirelles, que obtuvo cuatro nominaciones al Oscar en 2003, mostrando la vida de los jóvenes traficantes de la favela del mismo nombre.

A los trabajos de diferente factura que se han realizado en Iberoamérica, tales como la saga del venezolano José Novoa con Sicario (Venezuela, 1994), se adhieren nuevos documentos cinematográficos que evidencian la permanente evolución que el tema demanda y que se refieren de modo indirecto a la experiencia colombiana en relación con una problemática global. La recurrencia de un momento particular de la vida de Medellín ha sido una constante en la obra de Víctor Gaviria quien procede a contarla desde la perspectiva de los niños y jóvenes de la ciudad. El compromiso estético con esta temática realiza la observación del director francés Jean Luc Godard quien afirma en Notre Musique (Francia, 2005), que “los que viven la historia no saben cómo contarla y los que la cuentan no saben de qué hablan”. Así Víctor Gaviria se erige en un narrador de una realidad que sigue acumulando hechos para que en el futuro seguramente se sigan haciendo otras obras cinematográficas además de la suya. Estos hechos a su vez enlazaran la serie de causas y efectos que de seguro harán de muchos niños de las ciudades, otros Fernandos y otras Mónicas. El rompimiento temático y estético que significó La Vendedora de Rosas es evidente diez años después de su exhibición y de alcance hispanoamericano. Víctor Gaviria es un director que surge como autor dentro del esquema del cine Colombiano desarrollado hasta la década de los años ochenta. Es “el único verdadero autor que haya surgido entre nosotros” (Álvarez, 1988, p. 61) a la fecha de 1985, cuando lo describiera así Luis Alberto Álvarez.

El escritor William Ospina, afirma en consonancia con Godard que “Al final de su relato Los Funerales de la Mamá Grande, Gabriel García Márquez puso en labios de su narrador una reflexión singular: "Sólo faltaba entonces que alguien recostara un taburete en la puerta para contar esta historia, lección y escarmiento de la generaciones futuras y que ninguno de los incrédulos del mundo se quedara sin conocerla…". Allí sugiere que la historia debería ser contada en primer lugar por sus protagonistas y sólo después por los especialistas; que la historia antes de convertirse en densos volúmenes, sea elaborada primero como cuento. Casi se diría, como chismorreo de vecinos, en esas tardes largas y espaciosas en que las gentes comunes gozan amonedadito en palabras los dramas y las maravillas del pasado y el presente” (Ospina, 2001, p. 1). Antes que los densos volúmenes de los historiadores o los expedientes judiciales de los juzgados, ya Víctor Gaviria se había anticipado a narrar la cruenta violencia de Medellín caracterizada atípicamente por hechos tan atroces como la masacre de Villatina, citados con anterioridad. La Vendedora de Rosas es la continuación de una saga estética pero sobre todo social, cuya intervención supera la esfera de responsabilidades y el alcance de su realizador. Su obra da cuenta de un relato con valor documental acerca de las secuencias que muestran la informalidad, la miseria y la desesperanza que padecen muchos jóvenes de Medellín y de las metrópolis y megalópolis en general.

También la infancia y sus particulares visiones de contexto son un tema que toma la forma de vanguardia en la obra de Gaviria. Cuando Alejandro González Iñarritu plantea que “La patria es la infancia¸ es una idea¸ es una forma de ver la vida y todos los que estamos haciendo estas películas y todos los mexicanos tenemos esa vena y nos sentimos muy orgullos”, al ser entrevistado sobre la nominación de Babel a los Oscares en 2007, ratifica que un tema como el de la niñez y juventud se hace pertinente en el cine de hoy. La violencia urbana es un tema conexo con el de la niñez generalmente y un año después de las palabras de Gonzáles Iñarritu, en 2008, Padilha se llevará el Oso de Oro del Festival de Cine de Berlín en medio de posiciones encontradas sobre su película Tropa de Elite, desarrollando el tema de la violencia urbana en Brasil.

Gaviria, audaz pionero en contar una realidad con impronta de autor, desde los ochenta ha realizado una particular forma de narrar historias de su ciudad, que hoy son realidades globales. Luis Alberto Álvarez, lo había anticipado en 1985 cuando expresó que “Definitivamente Víctor Gaviria tiene que comenzar a hacer largometrajes. Su cine tiene que comenzar a ser accesible a públicos mayores. Creemos que su aprendizaje básico ha terminado y que ya no sólo es un talento prometedor sino un realizador en forma. Y no sólo un buen realizador que sabe hacer cosas por encargo, sino un poeta del cine, un autor con mundo propio. Por medio de este artículo quisiera invitar a la gente que está en capacidad, a que le ayuden y faciliten su tarea.” (Álvarez, 1988, p 63). Transcurridos los años que median entre estas palabras y el décimo aniversario de La Vendedora de Rosas, algunas cosas han cambiado y otras siguen siendo las mismas desde una perspectiva eminentemente social. Víctor Gaviria sigue trabajando y tenerlo como realizador tan cercano a la gente, es una oportunidad tal, que es posible decir, como Luis Alberto Álvarez diría de Truffaut, que "durante muchos años nos acostumbramos tanto a tenerlo cerca, que hubo quien llegara a pensar que, después de todo, no era tan grande".

David Cardona © 2008.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Víctor Gaviria: un autor”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 61 - 64. 1988.

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “No Futuro de Víctor Manuel Gaviria en Cannes: nuestra grandeza y nuestra miseria”. Páginas de Cine. Volumen 2. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 83 - 89. 1992.

- CARDONA, David. mArtyrs / from mEdEllIn frOm fEAr tO hOpE on a pEAcE bUt lOvE fIrst sEssIOns frOm mEdEllIn -a nOn flAsh tAkEs single-. Photoblog.com, en línea. http://www.photoblog.com/davidcardona/2007/11/30/

ESCOBAR Augusto. Víctor Gaviria: Espíritu Libertario en Busca de una Cultura al Filo del Abismo. Colombia Aprende. Medellín, en línea. http://www.colombiaaprende.edu.co/recursos/superior/handle/literaturacolombiana/pdf_files/perfil10.pdf . 2007. 7 p.

OSPINA, William. Colombia en el Planeta. 1ª ed. Medellín, 2001, Gobernación de Antioquia. 24 p.

SALAZAR, Alonso. La Parábola de Pablo. 1ª ed. Bogotá, 2001, Planeta. 343 p.



REFERENCIAS FILMOGRÁFICAS

BABENCO, Héctor. Pixote. Embrafilme y HB filmes, Brasil, 1981. 128 min.

GAVIRIA, Víctor. No Futuro. Tiempos Modernos et al, Colombia, 1990. 90 min.

GAVIRIA, Víctor. Simon el Mago. Focine, Colombia, 1992. 121 min.

GAVIRIA, Víctor. Los Habitantes de la Noche. Focine, Colombia, 1983. 37min.

GOBHADI, Brahman. Turtles Can Fly. Brahman Gobhadi, Irán, 2004. 98 min.

GODARD, Jean Luc. Notre Musique. Alain Sarde y Ruth Waldburger, France, 2004. 80 min.

GONZALEZ, Alejandro. Babel. Paramount Pictures et al, France, USA and Mexico, 2006. 143 min.

MEIRELLES Fernando. Ciudad de Dios. O2 Filmes et al. Brasil, France, 2002. 135 min.

MOODISSON Lukas. Lilya 4-ever. Versus Entertainment. Suiza Dinamarca, 2002. 109 min.

NOVOA José. Sicario. Credesca et al, Venezuela, 1996. 105 min.

PADILHA, José. Tropa de Elite. Zazen Productions et al, 2007. 118 min.

VILLAVERDE, Teresa. Os Mutantes. FMB Films. Portugal y Francia. 1998. 113 min.


Referencias Complementarias:

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Que pase el aserrador: la brillante traición”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. P. 65 - 69. 1988.

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “El Obispo llega a Apartadó de Víctor Gaviria: la documentación de una esperanza”. Páginas de Cine, Volumen 2. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. P. 91 - 96. 1992.

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Luis Alberto Álvarez decía:
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"Gaviria es un autor, porque en todo el cine que ha realizado hasta el momento, desde aquel primer intento en Super-Ocho, inepto técnicamente pero lleno de poesía que llamó Buscando Tréboles, pasando por sus cortos en 35 milímetros y sus videos en los que o documenta o pone en escena, hasta estos dos mediometrajes admirables, hay una mirada coherente y absolutamente reconocible, un ritmo, un estilo, una marca, que son suyos y de nadie más. Para él el cine no es un oficio ni yna profesión sino un instrumento de expresión del mismo mundo que cuenta en sus poemas y en su prosa. (Álvarez, Vol 7. No. 37 P. 50).


Referencia:

ÁLVAREZ, Luis Alberto. “Víctor Gaviria: un autor”. Páginas de Cine, Volumen 1. 1ª ed. Medellín, Universidad de Antioquia. p. 61 - 64. 1988.
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Vínculos relacionados:

Trailer secuencias entrevistas y otros

BABENCO, Héctor`s Pixote.

GAVIRIA, Víctor`s. No Futuro.

GOBHADI, Brahman. Turtles Can Fly.

GODARD, Jean Luc. Notre Musique.

GONZALEZ, Alejandro. Babel.

MEIRELLES Fernando. City of God.

MOODISSON Lukas. Lilya 4-ever.

PADILHA, José. Tropa de Elite

Alejandro González Iñarritu La Trilogía -Interwiew-

Víctor Gaviria Vivir en Colombia -Interview-

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